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8 DE ENERO DE 2008

 


NOTAS DEL ESTADO DE YUCATÁN

DONAN DOCUMENTOS DEL CORONEL BERNARDINO MENA BRITO AL CENTRO DE APOYO A LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA DE YUCATÁN
 


 

 

 

 

El Instituto de Cultura de Yucatán recientemente recibió en calidad de donativo, para el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán (CAIHY), una colección documental formada por el revolucionario yucateco Bernardino Mena Brito (1887-1979). Dicho donativo fue realizado por la maestra Rosalía Velázquez Estrada, profesora de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, durante el I Coloquio El papel de la prensa en la construcción de un proyecto de Nación, celebrado los días 13, 14 y 15 de octubre de 2008 en la ciudad de México.

Tras un inventario provisional del acervo recibido, se contabilizó un total de 326 piezas documentales, de las cuales 309 son material fotográfico (200 positivos y 109 negativos en distintos formatos). En estas tomas, posiblemente realizadas por el propio coronel Mena Brito, puede seguirse su trayectoria como militar, cónsul de México en Nueva Orleans y candidato al gobierno de Yucatán.

Este archivo es de gran valor para el estudio de la primera mitad del siglo pasado en Yucatán y su ingreso al acervo del CAIHY enriquece el patrimonio documental del estado.

Bernardino Mena Brito nació en Halachó en 1887 y falleció en el año de 1979. Se inició a los 20 años como escritor y caricaturista en el semanario La Campana, el cual se distinguió por la crítica al gobierno de Olegario Molina y Enrique Muñoz Arístegui.

En 1908 se afilió al maderismo, llegando a ser firmante del acta constitutiva del Partido Nacional Antirreeleccionista. Al abanderar la misma causa en Yucatán, fue perseguido por el régimen porfirista, dado su apoyo a la campaña de Delio Moreno Cantón. Por este motivo se refugió en Cuba, junto con el propio Moreno Cantón. Al regresar del exilio se incorporó al movimiento armado para apoyar la revolución maderista.

En 1913 se adhirió al constitucionalismo, levantándose en armas en Campeche y operando en Tabasco y el Petén. Al año siguiente pasó a Monterrey y otras partes del país, acompañando a Venustiano Carranza a Veracruz y participando en las batallas de Celaya, León, Aguascalientes y Zacatecas contra las fuerzas de la Convención Revolucionaria.

Tras la promulgación de la Constitución de 1917, el propio Venustiano Carranza promovió su candidatura al gobierno de Yucatán. Para ello se formó en la ciudad de México el Partido Liberal Yucateco, con la finalidad de frenar las pretensiones del general Salvador Alvarado. Al declinar este último su candidatura, Mena Brito quedó como opositor de Carlos Castro Morales. La campaña se realizó en un clima de intolerancia y enfrentamientos de consecuencias funestas en ambos bandos, pues se enfrentaron concepciones opuestas de proyectos de desarrollo: Mena Brito fue arrestado y acusado de oligarca y defensor de la burguesía nacionalista, y su defensa fue denunciar la intención alvaradista de implantar en Yucatán un régimen bolchevique. La causa liberal fue derrotada y el coronel fue nombrado cónsul de México para las ciudades de San Antonio, Texas; Nueva Orleans y Nueva York, lo cual no significó su alejamiento de la política yucateca, pues financió y dirigió las campañas de los candidatos del PLY al congreso local, dominado por este partido en 1919.

Carrancista hasta sus últimas consecuencias, apoyó la candidatura de Ignacio Bonillas a la presidencia. Tras el asesinato de Carranza, regresó a Yucatán para contender nuevamente por la gubernatura, enfrentando a Felipe Carrillo Puerto. Mena Brito obtuvo menos del cinco por ciento de la votación y abandonó la política activa para dedicarse al periodismo; aunque tuvo un breve retorno en 1940 para sumarse a la candidatura del general Juan Andrew Almazán, quien resultó derrotado ante Manuel Ávila Camacho.

La Revolución Mexicana tuvo en el coronel Bernardino Mena Brito a uno de sus más acendrados críticos, con todo y ser él mismo resultado de dicho movimiento. Su trabajo periodístico nos permite verlo como un nacionalista (y yucatanista) a ultranza. Se trató de un hombre que afirmó creer que sólo la pasión construye y sólo ella puede hacer marchar al mundo.

Su obra literaria, de carácter histórico-político en su mayoría, es vasta y hasta el momento ha sido poco valorada. Dejó títulos como Bolshevismo y democracia; Los “vivos” mandan; Ocho diálogos con Carranza; Maquinismo; Carranza. Sus amigos, sus enemigos; Felipe Ángeles (Federal); Felipe Ángeles: el lugarteniente gris de Pancho Villa; Hablando claro; El P.R.U.N., Almazán y el desastre final; Historia de las desmembraciones del Estado de Yucatán efectuadas por el Gobierno Nacional; Reestructuración histórica de Yucatán; y las novelas Paludismo y El gran consejo.

 

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