9 de julio de 2007

 
 

ESTADO DE MÉXICO

             
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“JOSÉ MARÍA VELASCO EN LA MIRADA DE SUS DESCENDIENTES”, HOMENAJE Y REMEMBRANZA BIOGRÁFICA DEL PAISAJISTA MEXICANO”

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“JOSÉ MARÍA VELASCO EN LA MIRADA DE SUS DESCENDIENTES”, HOMENAJE Y REMEMBRANZA BIOGRÁFICA DEL PAISAJISTA MEXICANO”

•          “Los últimos años de vida de José María Velasco, aseguran los bisnietos, vivía la familia con estrechez económica”

•          “Él, como persona, dejó un gran cariño hacia toda la familia, el amor es el significado que tenemos de él”, afirma su bisnieta María de la Luz Bustamante Ahumada

Toluca, Méx.- Con motivo del 167 Aniversario del natalicio del pintor originario de Temascalcingo, Estado de México, y festejando el XV Aniversario del Museo que lleva el nombre del ilustre pintor, se realizaron un homenaje y una remembranza biográfica de José María Velasco, en un evento al que asistieron varios de sus descendientes, entre ellos sus bisnietos, Miguel, Roberto, María de la Luz y Dolores, los hermanos Bustamante Ahumada.

“Crear de manera oral un testimonio biográfico con fuentes primarias para retomar datos desconocidos presentados por sus bisnietos” fue el objetivo principal mencionado por la directora del Museo José María Velasco, Leticia Gaytán Iniestra, el pasado 6 de julio, fecha en que se conmemora el nacimiento del paisajista mexicano, durante una concurrida velada, en la que se contó con la presencia de sus descendientes, entre ellos bisnietos y tataranietos.

El padre de los bisnietos, Miguel Bustamante Velasco, fue hijo de Mercedes Velasco Sánchez Armas, hija de José María Velasco.  Miguel Bustamente Velasco nació el año de 1900, en la Villa de Guadalupe, en la casa de sus abuelos “José María y Lucecita”, y fue allí donde convivió con el pintor hasta los doce años.

Debido a que su padre fue hijo de Mercedes, hija de José María Velasco, los hermanos Bustamente Ahumada han perdido este apellido. No así la sangre, el reconocimiento y el amor por aquel gran artista que fue su bisabuelo.

Ellos recuerdan las conversaciones de su padre entorno a los paseos de éste con su abuelo por lo cerros cercanos a la Villa de Guadalupe, en donde efectuó las obras que tanto le han valido el prestigio como artista del paisaje. Ellos comentan que su padre Miguel recordaba con afecto el que su abuelo José María lo acompañara diariamente para

ir a la escuela en el tranvía que partía de la Villa de Guadalupe. Pero fue breve el tiempo destinado para nieto y abuelo, pues José María Velasco murió el 26 de agosto de 1912.

El pintor José María Velasco fue hijo de Felipe Velasco y María Antonia Gómez Obregón, ambos originarios de Temascalcingo. Tuvieron cinco hijos, de los cuales, al parecer, el mayor era José María, quien nació el 6 de julio de 1840 en el mismo lugar. Los bisnietos refieren que fue bautizado con el nombre de José María Tranquilino Francisco de Jesús.

Ahora sus bisnietos relatan: “José María vivía en Temascalcingo con sus padres y su hermano Ildefonso, en una casa de adobe encalado, con techo de tejas en una callejuela empedrada que conducía al arroyo, el callejón del Tejocote, dos cuadras al norte del Templo de San Miguel”.

Cuando José María Velasco contaba con siete años de edad, su padre decidió marcharse a la ciudad de México, “más encontraron la ciudad en desorden: el Batallón de San Patricio se incorporaba al ejército mexicano que se aprestaba a hacer frente a los invasores yanquis”. Por lo que no fue sino hasta 1849 que lograron instalarse de manera definitiva en la ciudad de México.

Invitados especiales de esta ocasión, los bisnietos del pintor, afirman que hacia 1850, cuando José María tenía diez años de edad, descubrió su afición por el dibujo. Época a la que corresponde la primera de sus obras y que aún se conserva: un dibujo a lápiz que representa a un adolescente.

Más tarde, aseveran, Luis Ponce de León, amigo de su tío Pedro, que también vivía en la ciudad de México, llevó al pintor a la Academia de San Carlos. De esta manera Velasco dejó el comercio, actividad en la que se había empleado siendo muy joven, para entonces dedicarse sólo al dibujo.

Hacia 1868, José María Velasco, terminó sus estudios e inició una larga trayectoria artística. Ahora sus bisnietos refieren como dato importante de aquel tiempo el que el artista recibiera “de manos del presidente Benito Juárez el nombramiento como nuevo maestro de Perspectiva”, con lo cual daba inicio a su carrera de docente. Esto ocurrió el 15 de septiembre de 1868.  El mismo año contrajo matrimonio con María de la Luz Sánchez Armas Galindo.

“Larga y prolífica sería aquella unión, subrayan los bisnietos, de la que nacieron trece hijos, ocho de los cuales alcanzaron la mayoría de edad”. En la Villa de Guadalupe, Velasco compró una casa ubicada en la calle de Alcantarillas en donde vivió con su familia. En esta casa de salones amplios el pintor compartió el sustento con viudas y ancianos desamparados. Del mismo modo su generosidad fue conocida por amigos y gente que se encontraba en precaria situación económica. “Nos tocó conocer, aseguran, a Mamá Bis, María de la Luz Sánchez Armas Galindo, que fue esposa de José María Velasco y era nuestra bisabuela”.

Para todos ellos el pintor no sólo era el jefe de familia, sino el Patriarca, “respetado por todos y guía de los descendientes”. Además de relatar brevemente los hechos principales de la vida de su bisabuelo, los hermanos Bustamante Ahumada, recordaron que estando Velasco en París, Francia, en donde se encontraba con su hijo mayor, Francisco, recibió del gobierno de ese país la Condecoración de Caballero de la Legión de Honor, en 1889. Ocasión que coincidió con la inauguración de la Torre Eiffel.

Fue hasta el año de 1942, cuando don Carlos Pellicer, quien ocupaba un cargo en Bellas Artes, organizó la primera exposición de Velasco en el Palacio de las Bellas Artes, a los 30 años de su muerte, fue entonces cuando se dio a conocer la valiosa producción artística de Velasco. 

Esta experiencia de vida presentada por los descendientes del reconocido pintor se ve enriquecida dada su admiración por él, ya que para ellos, “él, como persona, dejó un gran cariño hacia toda la familia, el amor es el significado que tenemos de él; unión y amor entre todos sus descendientes”, afirma su bisnieta María de la Luz Bustamante Ahumada.

Además se trata de una experiencia de vida que ha dado lugar a la continuidad del trabajo artístico en manos de sus bisnietos y tataranietos, quienes también expusieron durante este acto una pequeña muestra de pintura, canto y música. Entre ellos participaron el paisajista Miguel Bustamente González, y en la interpretación de piezas de Agustín Lara, Daniel Pérez Serratos y Octavio Pérez Bustamante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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