Los Caballos de Menorca galopan en las áreas verdes del Cenart
Comunicado No. 1317/2012
16 de junio de 2012
***El espectáculo traído de España por la compañía Tutatis, se presentó al público este sábado 16 de abril
Con relinchos, galopes embravecidos y hasta suertes equinas representadas por seis artistas del arte corporal, el espectáculo Caballos de Menorca se apoderó este sábado 16 de junio de las Áreas Verdes del Centro Nacional de las Artes.
Creado por la compañía Tutatis, con sede en España, el espectáculo se ha presentado en las principales plazas, barrios y festivales de Europa, siguiendo las tradiciones de los carnavales menorquinos en los que el contacto del hombre y el animal se funden a través de la presencia de marionetas equinas de gran belleza artística.
El público reunido en las áreas verdes del Cenart pudo apreciar por casi 60 minutos la actuación de los intérpretes, quienes logran mimetizar en una suerte de danza equina-humana, los movimientos de una de las criaturas que a lo largo de los siglos ha tenido el contacto más estrecho con el hombre.
Las coreografías y el concepto del espectáculo están a cargo del director y fundador de la compañía Luis Rovira Yagüez, mientras que la producción en México la realizó Eduardo Lizalde Farías.
Con una música con preponderancia en las percusiones, realizada por el especialista en música escénica Alberto Bedoya, y que da acento a los movimientos de las marionetas equinas, el espectáculo resultó de gran atractivo para las numerosas familias que se congregaron en el Cenart, interactuando incluso con los caballos artísticos de los cuales acariciaban la cabeza.
El diseño de las marionetas equinas que asemejan a esculturas vivientes y que conjugan tela, fibra de vidrio, resinas, metal y madera, estuvo a cargo de los artistas César Álvarez y Ramón de las Heras, quienes dotan a las figuras de numerosos detalles que recuerdan al arte gótico.
Ni aún con la amenaza de lluvia de la tarde del sábado, el público dejó de presenciar el espectáculo que a momentos utiliza los recursos de las danzas tradicionales europeas, en el que los movimientos coreográficos idénticos revelan largas sesiones de ensayo.
Un gran aplauso y porras por parte de los asistentes celebró el final de la actuación de los intérpretes, quienes después del espectáculo accedieron a tomarse fotografías con niños, jóvenes y adultos, portando sus corazas equinas, que según confesaron, se han convertido en una segunda piel y en un tótem personal que beneficia su sensibilidad artística y su entendimiento de la animalidad que aún habita en el hombre.
Artes escénicas