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La actuación representa el cimiento para construir emociones en el cine: Rebecca Zlotowski

  • Cine y artes audiovisuales
Información: HBL
Comunicado No. 1064/2011
31 de mayo de 2011

***La directora francesa charló acerca de su cinta Belle Épine, que se presenta en el marco del Festival Distrital

Después de que su primera cinta Belle Épine, conquistara a la crítica en el Festival Internacional de Cine de Cannes, la directora debutante, Rebecca Zlotowski, afirmó estar convencida de que hay paralelismos entre los buenos vinos y las películas, pues una buena actuación es como una buena uva y representa el cimiento para construir emociones que trasciendan de la pantalla al espectador.

De visita en México, la directora francesa estuvo presente en la proyección de su primera película en el marco del Festival Distrital, y charló con los medios de comunicación acerca del proceso para construir una historia de una joven que pierde a su madre y termina por relacionarse con una banda de motociclistas que lucra con piezas robadas.

En la sala de exposiciones del Centro Cultural Bella Época, Rebecca Zlotowski confesó que como debutante nunca se intimidó ante el reto de una gran producción, e incluso se atrevió a proponer para los papeles estelares a actrices como Jodie Foster y Tilda Swinton.

“Hay una magia extraña que ocurre cuando se  está concibiendo una película, de pronto los personajes cobran rostros conocidos, a veces con demasiada fuerza. Muchos no me creían cuando propuse a Jodie Foster como protagonista, por supuesto fue imposible conseguirla. Con Tilda Swinton sí hubo un acercamiento, pero no pudo participar por diversos compromisos”, relató Rebecca Zlotowski.

         La directora otorgó el papel principal a la joven debutante Léa Seydoux, así como a la madre de esta joven en la vida real, la también actriz Anaïs Demoustier, quienes logran la perfecta química para ilustrar un escenario desolador a veces y en otras esperanzador por el que transita la historia.

         En la trama, la joven Prudence, pierda a su madre a una temprana edad, acontecimiento que la hace entrar en un profundo luto, hasta que un buen día conoce a una joven que la relaciona con un grupo de motociclistas rebeldes, quienes venden piezas robadas en un bazar en  los suburbios de París.

         “No podría decir que se trata de una historia autobiográfica, pues en primer lugar no conozco a  ningún motociclista, sin embargo sí perdí a mi madre muy joven y conozco los sentimientos que enfrenta el personaje principal. Hay muchas maneras de sobrellevar un luto de esa naturaleza y el proceso por el que ella transita me parece muy familiar”, refirió la directora.

         Rebecca Zlotowski precisó que la película tuvo un presupuesto modesto de menos de un millón de euros, algo bastante bajo para los estándares que se manejan en la producción francesa.

         “Ante todo mi interés era que el desarrollo de la película se basara en las actuaciones, sin tener elementos de apoyo que desviaran la historia. Creo que el cine moderno debe volver a la actuación como el cimiento principal para construir emociones, más allá de los efectos especiales, las costosas escenografías o los diseños de producción rimbombantes”.

         En este sentido, recordó que seis meses antes de iniciar el rodaje realizó numerosos ensayos con los actores para delinear su psicología, así como el trazo de cada secuencia.

         “En la producción cinematográfica moderna –describió la cineasta-- se mira al ensayo como una pérdida de tiempo, muchos actores lo consideran contraproducente e incluso hay quienes llegan al set en blanco, con las mínimas referencias acerca su personaje, confiando en que su instinto los llevará por buen camino. Por mi parte creo que el ensayo crea un buen borrador para enriquecer una estructura posterior”.

         Para Rebecca Zlotowski,  a la manera shakesperiana, pensó que el personaje de la madre se apareciera como un fantasma y que la joven tuviera diversas ausencias en las que dialogaba con ella.

“Cuando estaba escribiendo el guión me di cuenta, por mi propia experiencia personal, que un luto de esa naturaleza se manifiesta de forma diferente, a veces el objeto amado no se aparece a intervalos en la mente, sino que está todo el tiempo presente. La madre es el ser con el que estrechamos uno de los vínculos más profundos, pero también hay mucha complejidad en esa relación”, consideró Rebecca Zlotowski.

La directora dijo estar sorprendida del alto nivel de producción que ha  encontrado en México y sobre todo de la intensa vida cultural de nuestro país, donde, opina, hay cabida para todos los gustos y manifestaciones artísticas.

“Este festival es muestra de ello, se exhiben películas de numerosos países cuya distribución se maneja a un nivel más independiente, he visto funciones atiborradas de jóvenes, eso habla del interés que existe por toda clase de propuestas”.

Rebecca Zlotowski indicó que realizar esta película en formato de 35 milímetros fue una decisión que tuvo que ver directamente con la estética del proyecto.

“No estoy casada con filmar en 35 milímetros, Jean-Luc Godard ha afirmado que hoy en día representa el formato para filmar serpientes en funerales, y aboga por el uso de nuevas tecnologías menos costosas, quizá mi próxima película la realizaré usando la cámara de un celular, no lo sé, es una cuestión que se decide al momento de imaginar un sueño que contar, concluyó Rebecca Zlotowski.