Transparencia - Secretaría de Cultura


Sebastián baja a las entrañas de la tierra para buscar el alma de las cosas: Normand Biron

  • Libros, revistas y literatura
  • Artes plásticas y fotografía
Información: JLB
Comunicado No. 212/2011
03 de febrero de 2011

***Presentan el libro Sebastián Escultor Normad Biron, Ignacio Solares, Francisco Martín Moreno y Héctor Tajonar

“Crear puertas que no conduzcan a ningún lado, arcos del triunfo que no celebren a nadie, obeliscos que conmemoran hechos inexistentes, o columnas que sostengan cúpulas celestes, obras semánticamente cargadas de significados aunque profunda y bellamente inútiles”, así ha descrito su obra monumental el escultor mexicano Sebastián (Enrique Carvajal, 1947), de quien se presentó el libro catálogo Sebastián Escultor que reúne prácticamente la totalidad de su obra producida hasta hace unos meses, la cual supera las 600 obras en distintos formatos, en 40 años de labor ininterrumpida.

       Publicado por La Fundación Sebastián, el voluminoso libro fue coordinado por Héctor Tajonar y diseñado por Vicente Rojo Cama, y fue presentado ante una numerosa concurrencia, parte de la cual incluso se quedó afuera de la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Fueron invitados a comentar la publicación los escritores Ignacio Solares y Francisco Martín Moreno, el crítico canadiense Normand Biron y el editor.

       Héctor Tajonar dijo que “Sebastián seguramente es el escultor vivo y mejor valorado a nivel internacional, además posee cualidades humanas difíciles de encontrar en un solo individuo, combina el talento y la sencillez, la imaginación plástica y el rigor científico”.

       Destacó a la producción de escultura monumental “que supera ya las 120 obras” y en conjunto su obra abarca más de 600 obras en distintos formatos (pintura, dibujo, escultura, joyería, objetos, etc.) “sus puertas monumentales sí nos abren la mirada hacia un mundo nuevo, nos invitan a realizar un viaje, a cruzar el umbral entre lo conocido y los desconocido, la luz y las tinieblas”.

       Los colosos de Sebastián, añadió, “están imbuidos de energía anímica y de una poderosa fuerza expresiva propia del inconfundible del estilo de su autor, son poesía visual, plenos de significado y armonía, y tienen la capacidad de transformar el espacio público a través del misterioso poder de la belleza”.

       También estuvo presente el crítico de arte canadiense, Normad Biron, quien señaló que conoce a Sebastián desde 1982, cuando el mexicano acudió a Canadá a colocar La puerta de la amistad a la entrada de Montreal.

       Consideró que la obra de Sebastián ha sabido conjugar sus diversas influencias como son las culturas ancestrales de América (maya, olmeca, inca), con la herencia grecolatina, además de estar abierto a la influencia de las distintas corrientes del extranjero, sin perder su identidad mexicana.

       Agregó que el escultor es un verdadero hombre del Renacimiento porque, como Da Vinci, combina en su arte las ciencias, sobre todo los secretos de las matemáticas y la geometría, con una gran imaginación que lo lleva a proponer formas sensuales, inspiradas en la naturaleza y el cuerpo humano.

       “Sebastián baja a las entrañas de la tierra para buscar el alma de las cosas”, aseguró el presidente de la asociación de críticos de arte de Canadá. Concluyó que, como todo gran artista, la obra de Sebastián abreva en conceptos tan sencillos y profundos como la soledad, la belleza y la muerte.

       También el escritor Ignacio Solares, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010, destacó  las virtudes de Sebastián para transformar la materia, por lo que lo comparó con un mago que va sacando una interminable mascada roja de su sombrero. “Al verlo hacer y deshacer sus esculturas móviles mis ojos fueron los del niño, víctima de un deslumbramiento instantáneo”, recordó.

       Por su parte el escritor Francisco Martín Moreno, quien escribió una biografía de Sebastián, recordó al niño que jugaba con la arena del Río Conchos, en Camargo, Chihuahua, y quería hacer una escultura de la Venus de Milo; después al joven que abandona su pueblo para ir a la ciudad de México con el único objetivo de ser artista.

       El autor de México negro destacó la férrea voluntad, las disciplina y el autodidactismo de  Sebastián que no sólo le han permitido crear su obra en distintos países, algunos tan alejados como Japón, o en Estados Unidos y Europa, sino obtener cientos de reconocimientos y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Nueva York y una Condecoración de la ciudad de París, entre otros.

       “Este libro es el resumen retrospectivo que tanta falta hacía para poder ver en un solo volumen la obra faraónica de este gigante mexicano, su crecimiento meteórico, gracias a su trabajo y confianza en sí mismo”, abundó.

       Al termino de la presentación, el escultor no ocultó su emoción de ver publicado un libro que reúne opiniones de críticos de arte, escritores y de científicos hablando de su trabajo, así como un catálogo (casi) exhaustivo de su producción artísticas. Concedió a Conaculta unos minutos para hablar de su libro.

       –¿En qué lugar sitúas el libro Sebastián Escultor?

       –Tengo cerca de 15 libros editados, algunos los hemos publicado en la Fundación Sebastián con mucho cariño, buen diseño, buena edición, pero han sido vistas parciales de mi obra, de procesos o de una obra en particular, como el de la plata, libros para niños o cómo se hizo El Caballito, de Roberto Vallarino o Geometría emocional, que es muy bueno, pero es sobre la exposición que se hizo en San Ildefonso: Sebastián Escultor, en cambio, es el gran libro que contiene toda mi obra,  hasta hace unos meses, porque ya he realizado cinco esculturas monumentales: una que se va a inaugurar en la UNAM, una en el Paso, Texas; en el Palacio de Hierro; una en Marruecos y El Águila Bicentenario.

       –¿De dónde extraes toda la energía que proyecta tu obra?

       –Bueno que me vine de mi pueblo (Camargo, Chihuahua) para el  sur y no miré para el norte, esa es una actitud es un reconocimiento a la gran capacidad de nuestra cultura, de la raíz profunda que tenemos los mexicanos, y no ir buscar otras cosas como el dinero, que una mejor posición de cultura para el espíritu. Yo opté por venirme al DF como mexicano.

       –¿Qué significó Mathias Goeritz en tu carrera?

       –Goeritz fue muy importante porque es como mi mentor, mi padre, más que una influencia escultórica como maestro, es muy importante lo que significó para mi vida, me abrió las llaves de México y del extranjero, siempre me aconsejó cómo llevar mi quehacer plástico al mundo.

       –¿Qué significa para ti la diversidad de opiniones sobre tu trabajo que provienen de diversos campos (críticos, escritores y poetas, científicos) del conocimiento?

       –Para mí es algo extraordinario porque el literato ve la creación y crea una nueva obra, por ejemplo, los poetas a partir de la obra crean otra cosa. Con los científicos es diferente, porque han venido a darme la razón de lo que yo andaba buscando, que mi obra no era pura intuición, que no andaba tan perdido, que era pura imaginación a lo loco de lo que yo quise representar, y que eran cosas que ellos mismos han estado investigando.

       En Sebastián Escultor  publican textos  Herbert A. Hauptman, Alfred S. Posamenter, Mario Livio, Martín Gardner, Ida Rodríguez Prampolini, Verónica Volkow, Carlos Fuentes, Teresa del Conde, Guillermo Soberón, Mathías Goeritz, Andrés Henestrosa, Carlos Montemayor, Emilio Carballido, Ignacio Solares y Víctor Hugo Rascón Banda, entre otros.