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El Colegio Nacional celebra su 67 aniversario

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Información: JLB
Comunicado No. 718/2010
14 de mayo de 2010

***Fue fundado por Alfonso Reyes y José Vasconcelos, entre otros, el 15 de mayo de 1943

*** Conaculta rinde reconocimiento a las aportaciones y el papel histórico que la institución ha desempeñado en el desarrollo cultural de México  

***Su sede actual ocupa lo que fuera el convento novohispano de La Enseñanza

 

Este 15 de mayo se celebran 67 años de la fundación del Colegio Nacional, creado en 1943, institución que alberga una comunidad de cultura al servicio de la sociedad, dotada de personalidad jurídica, en cuyo seno están representadas sin limitaciones las corrientes del pensamiento y las tendencias filosóficas, científicas y artísticas, pero con estricta exclusión de todo interés ligado a la política militante, como señala el decreto que le dio origen.

Actualmente el Colegio Nacional cuenta con 40 miembros, y su presidente es el doctor Manuel Peimbert Sierra. Entre sus miembros actuales se encuentran los novelistas Carlos Fuentes y Fernando del Paso, los poetas José Emilio Pacheco y Rubén Bonifaz Nuño, los filósofos Luis Villoro y Ramón Xirau, los historiadores Enrique Krauze y Miguel León Portilla, los arqueólogos Linda Rosa Manzanilla y Eduardo Matos Moctezuma, el compositor Mario Lavista, el químico Mario Molina, el filólogo Antonio Alatorre, el pintor Vicente Rojo y el arquitecto Teodoro González de León, entre otros.

     Los inicios

     “El propósito general del Colegio será impartir por hombres eminentes, enseñanzas que representen la sabiduría de la época, esforzándose porque el conocimiento especializado de cada una de las cátedras concurra, fundamentalmente a fortalecer la conciencia de la nación, perpetuada en generaciones sucesivas de personas relevantes por su ciencia y virtudes”, consigna el artículo segundo del citado decreto expedido el 8 de abril de 1943.

     El Colegio Nacional nació con 15 ilustres miembros: Mariano Azuela (novelista), Antonio Caso (filósofo), Carlos Chávez (músico), Ezequiel A. Chávez (educador), Ignacio Chávez (cardiólogo), Enrique González Martínez (poeta), Isaac Ochoterena (biólogo), Ezequiel Ordóñez (geólogo), José Clemente Orozco (pintor), Alfonso Reyes (poeta y humanista), Diego Rivera (pintor), Manuel Sandoval Vallarta (físico), Manuel Uribe Troncoso (oftalmólogo) y José Vasconcelos (filósofo y educador). El doctor Alfonso Caso (arqueólogo), nombrado también miembro fundador, no asistió por encontrarse en el extranjero. Presidió la ceremonia el  secretario de Educación Octavio Véjar Vázquez, en representación del Presidente de la República, general Manuel Ávila Camacho.

     A la ceremonia de inauguración acudieron representantes de la comunidad científica, filosófica del arte y de la cultura en general; así como ministros de la Suprema Corte de Justicia, miembros del cuerpo diplomático, y catedráticos de los principales centros de enseñanza de la nación. El discurso corrió a cargo de Alejandro Gómez Arias.

     “Reunir a los hombres más destacados de mi patria, dijo el orador, es un acto de unidad que al propio tiempo dimana optimismo en medio de las tinieblas… El Colegio Nacional sobrevivirá porque no es un grupo cerrado de hombres, sino hombres que han dado ya mucho al país y por los que el país siente honda gratitud.” 

     Por su parte en el discurso “Libertad por el saber”, el maestro Antonio Caso precisó que el escudo de la Institución, “estará formado por un águila en actitud de arrancar el vuelo, símbolo de la libertad del pensamiento, sobre un sol de fuego, representación de la luz de la sabiduría”. Y aclaró que “la finalidad peculiar del Colegio Nacional, estriba en ahorrar a los concurrentes a los cursos, el conjunto indispensable de formalidades y circunstancias imprescindibles en la sucesión rigurosa de los cursos regulares académicos”.

     Los primeros 25 años

     El miércoles 15 de mayo de 1968, se llevó a cabo la ceremonia para celebrar el  25 aniversario del Colegio Nacional en el patio de su edificio sede. Los discursos corrieron a cargo del doctor Alfonso Caso, el doctor Ignacio Chávez y el maestro Carlos Chávez. Todos ellos pertenecientes al grupo de Miembros Fundadores, así como los retratos al óleo de los doce miembros ya fallecidos.

     En aquella ocasión estuvieron presentes el presidente en turno del Colegio Nacional, doctor Guillermo Haro; el licenciado Agustín Yáñez, secretario de Educación, representante del Presidente de la República y miembro de la institución; el ingeniero Javier Barros Sierra, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; el doctor Octavio Véjar Vázquez, exsecretario de Educación Pública, fundador del Colegio Nacional y el doctor Guillermo Massieu Helguera, director general del Instituto Politécnico Nacional.

     Para esa fecha ya formaban parte del Colegio el doctor José Ádem, doctor Eduardo García Máynez, doctor Antonio Gómez Robledo, doctor Ignacio González Guzmán, doctor Manuel Martínez Báez, doctor Arturo Rosenblueth, doctor Manuel Sandoval Vallarta, doctor Jesús Silva Herzog, doctor Jaime Torres Bodet y doctor Silvio Zavala.

     En el acto estuvieron presentes familiares de miembros fallecidos y actuales, miembros de varias instituciones y academias científicas y culturales, alrededor de cien personalidades del mundo intelectual del país. Algunos miembros no estuvieron presentes como el doctor Antonio Castro Leal y licenciado Daniel Cosío Villegas que se hallan ausentes de la ciudad, el señor Octavio Paz fuera del país y el arquitecto José Villagrán García se halla enfermo.

     Celebración por los 50 años

     La ceremonia por el 50 aniversario del Colegio Nacional no se llevó a cabo el 15 de mayo, sino el 14 de abril de 1993. 

     En su discurso el doctor Adolfo Martínez Palomo, presidente en turno, señaló que “El Colegio Nacional fue creado en 1943 para vigorizar la conciencia y la unidad nacionales al reunir a representantes de la vida intelectual mexicana para que expresaran en las aulas, con absoluta libertad, sus ideas, el resultado de sus investigaciones o de su creación artística. A lo largo de su historia ha conservado el saber del pasado, ha discutido el conocimiento del presente y ¿por qué no? ha analizado la planeación racional del futuro”.

     Además, justificó la petición de un “presupuesto extraordinario con motivo del quincuagésimo aniversario” por dos razones de peso: la realización de un “ambicioso programa conmemorativo” y las adecuaciones al nuevo edificio asignado en la calle de Donceles a la institución.

     Entrega de las nuevas instalaciones

     El 22 de noviembre de 1994 fueron entregadas las nuevas instalaciones de El Colegio Nacional, cuya remodelación corrió a cargo del arquitecto Teodoro González de León. En aquella ocasión el poeta José Emilio Pacheco, presidente en turno, ofreció un emotivo discurso.

     Pacheco se congratuló por “la renovación de su ya histórica sede” que reunificó lo que fuera el convento y la iglesia de La Enseñanza, obra maestra del barroco.

     “Desde ahora reúne las dos partes del antiguo convento y se vuelve una colaboración de tres grandes arquitectos: Francisco Guerrero y Torres, Ignacio Castera y Teodoro González de León. Todo lo sabemos entre todos, dijo Alfonso Reyes. Todo lo hacemos entre todos, podríamos añadir ante la lección de estas piedras”, dijo el poeta.

     60 años de existencia

     En 2003, el poeta José Emilio Pacheco hizo el discurso por el 60 aniversario de la institución. En aquella ocasión se refirió al edificio que, dijo, se encuentra en el “centro del centro” de lo que llamó Ángel Rama “la ciudad letrada”. “Su tradición es una inmensa honra y un desafío muy grande”. Aclaró que el sobrenombre de “La Ciudad de los Palacios” se debe al viajero inglés Charles Latrobe y no, como se ha señalado al barón de Humboldt.

     Pacheco resaltó que sobre las ruinas de la gran Tenochtitlán se levantaron las edificaciones novohispanas, una de ellas, el Convento y Templo de la Enseñanza, gracias a la donación de Ignacia de Azlor y Echeverz, hija del marqués de Aguayo (José de Azlor y Virto), conquistador de las Nuevas Filipinas (hoy Texas).

     La construcción del templo, recordó el poeta, se debió a Antonio Guerrero y Torres, autor del palacio del conde de San Mateo de Valparaíso, las casas de los condes de Calimaya y el marqués de Jaral de Berrio que ahora lleva el nombre de Iturbide, y el convento fue terminado por Ignacio Castera, el gran arquitecto que pavimentó la capital y levantó el templo de Loreto.

     Finalmente, los discursos sobre la labor del Colegio corrieron a cargo de los doctores Miguel León-Portilla y Ruy Pérez Tamayo.