A manera de introducción...
     
EXTRACTOS DEL ARTÍCULO ESCRITO POR EL ARQUTECTO JORGE CALVILLO UNNA.

     

Malinalco está en un valle, que en algunas partes se angosta hasta llegar a ser casi una cañada. Este valle está conformado por plataformas o terrazas geológicas; que descienden escalonadamente de norte a sur entre los 2200 metros y los 1500 metros, esta situación propicia una gran riqueza biológica. La topografía es muy compleja; los cerros tienen diferentes formas con acantilados y penínsulas montañosas que penetran sobre las plataformas, formando cañadas que a su vez son penetraciones de las terrazas entre las montañas. Esta cualidad espacial crea gran cantidad de diferentes ambientes, cada uno con su propio carácter.

Otras cualidades importantes del paisaje y las montañas de Malinalco son su tamaño más bien modesto, las proporciones armoniosas y las formas de los cerros y acantilados, así como la infinita cantidad de planos paisajísticos que se dan en esta compleja topografía. Así se conforma un paisaje que no nos abruma, que no es inconmensurable; al contrario, tiene lo que en diseño se llama “escala humana”, es decir, que es accesible a nuestros sentidos y lo podemos relacionar con nuestro cuerpo; es un lugar acogedor y habitable que al mismo tiempo nos inspira respeto y nos sorprende. Los accidentados perfiles de las montañas y de los peñascos nos sugieren caras de guerreros, animales prehistóricos, fortalezas o castillos, y esta cualidad nos induce a un ámbito onírico y mítico. Cada pequeño predio, paraje, plataforma o huerta es único y por estar en terrazas escalonadas tiene vistas espléndidas que lo relacionan con el paisaje circundante. Por eso Malinalco era conocido en el siglo XlX, como el “balcón del trópico”, un balcón que se abre a un paisaje que se acerca y casi nos permite tocarlo y que luego se aleja hasta el horizonte entre sombras y luces con exquisitos filtros.

El paisaje tiene muchas dimensiones. Se puede percibir o entender desde muchos puntos de vista; puede verse desde una perspectiva histórica, geológica, botánica, cultural, económica, poética ó mítica. Malinalco se caracteriza por volver evidente esa multidimensionalidad del paisaje.


Este lugar está en la frontera ecológica entre el altiplano y el trópico e incluye las cualidades de ambos: se convierte en algo diferente y más rico. También es una frontera cultural simbolizada por el templo monolitico en las laderas del “Cerro de los ídolos” y el Convento de la Transfiguración; lo rural y lo urbano, los límites históricos del zapatismo y de los cristeros. Hoy es una frontera entre la ignorancia y la conciencia, está en el filo de la navaja perdiendo cada día su naturaleza de “paisaje sagrado” que se convertirá en un desastre ecológico más si no aprendemos a cuidarlo.

También es importante mencionar un aspecto poco estudiado, me refiero a las energías “sutiles” o no percibidas por nuestros sentidos y que existen en diferentes formas, como son las telúricas: radiaciones, ionización, magnetismo y variaciones del campo electromagnético. En Malinalco hay grietas y fallas geológicas, corrientes subterráneas de agua y grandes macizos rocosos que son algunas de las características que propician esas energías. Cabe recordar que en las culturas antiguas se reconocían esos aspectos para localizar los templos o monasterios, o los lugares de peregrinación, de oración o meditación como Lahsa en el Tibet, Santiago Compostela en España y La Meca en Arabia.

Por todo lo anterior Malinalco es una experiencia muy especial para el visitante ya que se convierte en una oportunidad de romper las fronteras de la percepción y descubrir que el paisaje natural encierra un conocimiento profundo de nuestra relación con la vida, con nuestra casa: la tierra. Una experiencia muy cercana y natural pero, también lejana y desconocida. Quizás por eso dicen que Malinalco es un lugar mágico.