En
1995, ante la necesidad de articular los programas dirigidos
a los niños, de manera que adquirieran su justa dimensión
en el conjunto de las tareas de la política cultural,
se creó la Coordinación Nacional de Desarrollo
Cultural Infantil.
Este
programa sustantivo en el conjunto de las tareas del conaculta,
partió del reconocimiento de que el arte y la cultura
no podían entenderse simplemente como elementos complementarios
de la formación escolar, sino que se constituían
por sí mismos en forma y contenido.
Los
programas infantiles hacia 1988 se encontraban adscritos
a distintos organismos gubernamentales del sector cultural;
sin embargo, con la creación del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, fueron dimensionados y recibieron
un tratamiento particular.
Entre
1989 y 1994 se atendió a más de 16 millones
de niños a través del periódico Tiempo
de Niños; de funciones de teatro escolar, visitas
guiadas y talleres en museos; del programa "Mis vacaciones
en la biblioteca"; de colecciones de publicaciones
infantiles; de la Feria Internacional del Libro Infantil
y Juvenil; de las exposiciones itinerantes de "Dibujos
viajeros", entre otros. También, en ese mismo
periodo se editó el Catálogo de cultura infantil.
A
partir de 1995, la política de atención a
los niños fue reorientada. De esta manera, la Coordinación
Nacional de Desarrollo Cultural Infantil, articuló
el concepto de "Alas y raíces a los niños"
bajo el cual fortaleció los vínculos de la
política cultural con el sistema educativo nacional,
en el ciclo de la educación básica; contribuyó
al desarrollo de la sensibilidad y de los valores culturales
y artísticos; colaboró en la tarea de iniciar
a los niños en la apreciación de las artes
y el disfrute del patrimonio cultural; fomentó la
expresión creativa de la infancia y alentó
la profesionalización de los promotores del desarrollo
de la cultura infantil, así como la creación
cultural para los niños.