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Tal
fue el caso de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas,
cuyo ritmo de crecimiento se intensificó significativamente
con la instalación de un considerable número
de bibliotecas en todo el país. Igualmente, la Red
de Museos fue objeto tanto de consolidacióncomo de
ampliación mediante la apertura de nuevos espacios,
entre los que destacó el desarrollo del proyecto interinstitucional
con sede en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, o bien la
apertura del Centro de la Imagen en el edificio histórico
de La Ciudadela. La infraestructura artística, de la
que fue ejemplo el Palacio de Bellas Artes,mereció
una atención especial.
En
general, se impulsó la modernización y el fortalecimiento
de todas las instituciones coordinadas por el conaculta y
larenovación de sus programas, haciéndolos acordes
con las nuevas necesidades sociales y las nuevas oportunidades
inherentes a la modernidad.
La
amplitud y la profundidad de los cambios iniciados implicaban,
sin embargo, que la realización de muchos de sus objetivos
contemplara necesariamente el mediano y el largo plazos.
Al
inicio de la administración federal del periodo 1994-2000,
varios de los nuevos programas e instituciones, jóvenes
aún, requerían de revisión y consolidación,
pasada la etapa natural de inicio y prueba. En algunos campos
eran precisos aún nuevas fórmulas, mecanismos,
acciones y proyectos. Instituciones con un gran acopio de
tradición y experiencia reclamaban no obstante nuevos
y mayores recursos para mantener y acrecentar su actividad.
Pero en general, el conjunto de la acción cultural
tenía ante sí, como principal responsabilidad,
la necesidad de extender tanto como fuera posible el número
de mexicanos con acceso permanente a los bienes, servicios
y oportunidades de desarrollo cultural.
Como
en el resto de los ámbitos de la vida nacional, fue
necesario partir de un análisis colectivo y plural
del estado, las necesidades y las demandas sociales en cada
área del desarrollo cultural, que permitiera establecer
tanto las metas como los caminos para alcanzarlas en cada
caso. Definir, en suma, los contenidos específicos
dela política cultural que en los años siguientes
correspondería llevar a lapráctica al Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, actualizando los principios
y experiencias que a lo largo del tiempo han dado forma y
continuidad a la rica tradición de dicha política
en México.
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